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Competencia desleal en el Palais de Glace

Foto del escritor: Leonardo Levinas
Leonardo Levinas
9 sept
2 min de lectura

Actualizado: hace 5 días


La entrega de premios se celebró en la sala principal del Palais de Glace. Había críticos, galeristas, periodistas y, sobre todo, artistas plásticos.

Cuando anunciaron el Primer Premio de Pintura, un desconocido avanzó lentamente hacia el estrado. Recién entonces algunos advirtieron que no tenía manos.

El premiado recibió el diploma del presidente del jurado sujetándolo entre el brazo y el torso, agradeció y pidió decir unas palabras.

—Este premio tiene para mí una importancia especial. Durante muchos años se nos miró a los artistas sin manos con una mezcla de admiración y lástima. Muchas veces fuimos tratados como discapacitados capaces de pintar, antes que como pintores. Se admiraba nuestro esfuerzo antes que nuestras obras. Como si pintar con la boca o con los pies fuese una curiosidad de feria y no una manera de hacer arte.

Hubo algunos aplausos.

—Por eso me alegra humildemente haber demostrado esta noche que quienes pintamos sin manos podemos producir obras de mayor calidad que la mayoría de los pintores que sí las tienen.

Los aplausos fueron esta vez tímidos y aislados.

Cuando se hizo silencio, el premiado miró alrededor.

—No quisiera ofender a nadie. Pero seamos francos: todo el mundo lo sabe, aunque por delicadeza prefiera no decirlo.

Esta vez nadie aplaudió.

A la mañana siguiente, el jurado se reunió de urgencia. Consideró que aquellas declaraciones eran ofensivas para los demás participantes, discriminatorias hacia los artistas con manos y contrarias al espíritu de igualdad del certamen. Por unanimidad, resolvió retirarle el premio al ganador.

El pintor denunció públicamente la injusticia. El presidente del jurado respondió en los medios leyendo un comunicado oficial:

—Este honorable jurado debe velar por la igualdad de condiciones. Considera que, cuando las capacidades físicas de los participantes son tan diferentes, resulta difícil sostener que todos hayan competido en condiciones verdaderamente equitativas. Mantener el premio implicaría discriminar a quienes, después de todo, no son responsables de haber nacido con manos. Por lo tanto, se ha decidido declarar desierto el Primer Premio de Pintura.



 
 
 

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©2021 Marcelo Leonardo Levinas

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